El laberinto fiscal que heredará el próximo presidente de Colombia
Como en un laberinto, las salidas no se ven. Quien gane las elecciones presidenciales recibirá a un país con la peor situación fiscal en décadas. Colombia tiene hoy nivel de deuda y déficit similar al de la pandemia sin una crisis de salud pública.
Durante los últimos años se agravaron todos los problemas derivados de un acumulado de décadas y una expansión del gasto público sin construir una base tributaria capaz de financiarlo. El gobierno de Gustavo Petro ha tenido cuatro ministros de Hacienda, la peor pelea con el Banco de la República desde que es independiente, el primer presupuesto aprobado por decreto, cuatro emergencias económicas y rompió la regla fiscal.
Tras lograr la aprobación en el Congreso de una de las reformas tributarias más progresistas en la historia, perdió la gobernabilidad, se empantanó en un caso enorme de corrupción que cobró la cabeza de un ministro y el presidente desató una estrategia populista que deja muy limitado a su sucesor.
Para discutir sobre el tema, La Silla Académica habló con Oliver Pardo, Director del Centro Javeriano de Competitividad y Profesor Asociado de la Pontificia Universidad Javeriana. Es el autor del libro El Laberinto Fiscal de Colombia: Causas, Riesgos y Salidas a la Crisis Fiscal (2026). Basado en el libro y en una conversación con el autor, publicamos la siguiente entrevista.
LSA: ¿Cuáles son las cifras que definen lo que usted llama como el “laberinto” fiscal de Colombia?
Oliver Pardo: Lo primero que hay que decir es que el panorama de las finanzas públicas de Colombia es muy preocupante. La deuda como porcentaje del PIB se mantiene cerca de su máximo histórico, el déficit fiscal sigue elevado, la prima de riesgo del país supera ampliamente a la de sus pares regionales y la liquidez del gobierno sigue en niveles críticamente bajos.
Veamos algunos detalles de esto. El déficit primario del gobierno nacional —es decir, la diferencia entre los ingresos y los gastos antes de pagar intereses de deuda— alcanzó el 3,5 por ciento del PIB en 2025. La cifra es preocupante por sí sola, pero lo es más cuando se entiende la dinámica de la deuda.
En Colombia, aún bajo las condiciones de financiación más favorables, la tasa de interés que el gobierno paga sobre su deuda es superior a la tasa de crecimiento de la economía. Eso significa que la deuda como porcentaje del PIB seguirá creciendo y hace que ya hoy se mantenga cerca de su máximo histórico. En el 2024, fue del 59 por ciento del PIB, casi el mismo nivel de la pandemia y muy por encima del promedio histórico del 39 por ciento registrado entre 1999 y 2019.
Entre 2019 y 2025, el gasto primario del gobierno nacional pasó de 15,8 por ciento a 19,9 por ciento del PIB, un aumento de 4,1 puntos porcentuales. El grueso de ese incremento provino de las transferencias, que subieron 3 puntos del PIB. Pensiones ( 0,6), salud ( 0,5), el Sistema General de Participaciones ( 0,4) y el subsidio a los combustibles a través del FEPC ( 0,4) explican buena parte del aumento.
A eso se suman mayores gastos en inversión ( 0,9) y un residual de otras transferencias ( 0,8) las cuales corresponden a más de 200 obligaciones diversas.
Del lado de los ingresos la situación tampoco es alentadora. El recaudo tributario lleva más de una década incapaz de superar el 15 por ciento del PIB (con la excepción de 2023, un año donde los precios de los commodities, la reactivación económica tras la pandemia y algunas decisiones de política para adelantar el recaudo ayudaron a alcanzar un recaudo récord). Ni las múltiples reformas tributarias ni los esfuerzos de modernización de la DIAN han logrado romper ese techo.
La incapacidad de superar ese techo de recaudo no se debe a que las tarifas de los impuestos sean bajas. Todo lo contrario. Bajo el marco tributario de referencia —el que resultaría de eliminar todos los beneficios tributarios y toda forma de evasión—, el gobierno debería estar recaudando más del 31 por ciento del PIB.
LSA: ¿Qué tanto tuvo que ver la pandemia con que llegáramos esta situación?
OP: Durante la década previa a la pandemia, los pagos de intereses se mantuvieron relativamente estables, sin superar el 3 por ciento del PIB durante ese periodo. Sin embargo, a partir del 2021 se observa un incremento notable en el pago de intereses, alcanzando un........
