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Adole-ser. La salud mental de jóvenes pobres en Colombia y latinoamérica

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04.03.2026

Según Unicef, más del 13 por ciento de los adolescentes de 10 a 19 años viven con algún trastorno de salud mental. En América Latina y el Caribe, la misma fuente sitúa una prevalencia mayor: el 15 por ciento, que son unos 16 millones de adolescentes. 

Más allá de ese dato genérico, en la región y el país no contamos con cifras robustas y actualizadas que permitan dimensionar el panorama de la salud mental en una región donde la cuarta parte de la población es de jóvenes y adolescentes. Así, en la mayoría de los países del continente hay riesgos de padecer trastornos como ansiedad o depresión sin los diagnósticos que permitirían tomar mejores decisiones para intervenir esos casos. 

El Estudio Ola es un proyecto de investigación pionero que analiza la depresión y ansiedad en jóvenes de 15 a 24 años en entornos vulnerables de Bogotá y otras dos ciudades de Latinoamerica. Busca cerrar esa brecha de información con más de 40 artículos publicados en revistas indexadas.  

Basados en los hallazgos de esos artículos, en el especial transmedia de Pesquisa Javeriana sobre el tema que pueden consultar acá, así como una entrevista al doctor Carlos Gómez-Restrepo, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana que lideró la investigación, desagregamos cinco hallazgos principales sobre los factores predominantes que están causando los problemas de salud mental entre los jóvenes más vulnerables, así como posibles caminos para mitigarlos.   

1. Redes sociales y sedantes más asociados a síntomas. El deporte y las actividades artísticas ayudan a reducirlos

Aunque los datos oficiales son débiles, pues el último estudio nacional en salud mental es de 2015, los investigadores del proyecto OLA realizaron un estudio transversal en tres ciudades de América Latina (Bogotá, Lima y Buenos Aires) y luego les hicieron seguimiento a los participantes que mostraron síntomas de ansiedad y depresión a los seis, 12 y 24 meses.

Si bien la muestra no es estadísticamente representativa, por lo cual estos datos no son extrapolables a la población general, sirve para dar cuenta de los desafíos alrededor de la salud mental en el continente. En uno de los estudios, la muestra es de 2.402 adolescentes entre los 15 y 16 años y jóvenes adultos entre los 20 y los 24 en áreas pobres de esas ciudades. 

Este encuentra que el 70 por ciento de los jóvenes consultados había tomado alcohol, el 21 por ciento cannabis y el 12 por ciento sedantes, como las benzodiazepinas y los barbitúricos. Este último factor mostró una alta asociación con depresión y ansiedad. Asímismo, una participación activa en redes sociales se asocia más a la aparición de síntomas de ansiedad y depresión.

Mientras tanto, las actividades deportivas grupales aparecen más asociadas con la ausencia de esos síntomas. El profesor Carlos Gómez-Restrepo lo resume así: “Las actividades deportivas, así como las artisticas comunitarias son los recursos personales y sociales más identificados para ayudar a los adolescentes y jóvenes adultos a superar la depresión y la ansiedad”, dice. 

Entre otros resultados, encontraron que alrededor del 40 por ciento de los jóvenes con síntomas de ansiedad y depresión que hicieron parte del Estudio OLA mostraron mejoría luego de dos años. Esto deja a un 60 por ciento de jóvenes con síntomas que persisten.

Otro estudio citado en el especial de Pesquisa sobre transiciones a la vida universitaria de Mónica Roncancio Moreno, profesora asociada de la facultad de psicología en la Universidad del Valle, encontró que 3 de cada 5 jóvenes universitarios del Valle del Cauca reconocían haber sufrido alguna forma de violencia en su vida.  

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