Las reglas del juego
Si necesitábamos otra prueba de que nuestras instituciones funcionan como se supone que deberían funcionar la tuvimos esta semana.
(No hablo de todas las instituciones de este país. Y no digo, tampoco, que las instituciones que funcionan lo hagan perfectamente).
Me refiero, aquí, a esa serie de procesos y de reglas que garantizan que, cuando alguien gana las elecciones, esa persona pueda posesionarse como presidente sin que importe la opinión del presidente que sale y sin que se necesite su permiso. Ni siquiera se necesita que reconozca los resultados o que, en verdad, crea en la democracia.
Creo en una versión del liberalismo que será, para algunos, pesimista; no espera mucho de la naturaleza humana. Y espera menos de la naturaleza de esas personas tan vanidosas que quieren lanzarse a la presidencia. Y aún menos de la de aquellas que la ganan.
En esa versión, las virtudes de los líderes son mucho menos importantes que las barreras que los limitan, que las reglas que determinan sus acciones y que los castigos que los sancionan cuando incumplen esas reglas.
Yo quisiera que los presidentes fueran pluralistas, sí, y que protegieran los derechos de todas las personas. Quisiera que respetaran a la prensa y la propiedad privada. Espero que no roben que no hagan alianzas con corruptos,........
