Un país no dividido, sino maltratado, por Rosa María Palacios
Keiko Fujimori inaugura su gobierno con un mensaje de 28 de julio populista y un pedido de facultades legislativas liberal. Los documentos han sido escritos por manos diferentes, pero profesionales. El mensaje es breve (siempre una ventaja), pero expansivo en el gasto público a niveles impagables. La contradicción con sus propias ofertas de campaña saltó en el primer minuto. ¿Le sumó algo? Con el paso de los días, nadie lo recordará porque no propuso una sola idea sobre su gobierno que no sea gastar en medio de omisiones gigantes.
El pedido de facultades es otra historia. Es un big banglegislativo que pasa por el Código Penal, el Código Procesal Penal, el Código Civil, la Ley General de Sociedades, el Código Tributario, la Ley de Impuestos a la Renta, todas las leyes laborales, todas las leyes de recursos naturales, además de todas las leyes de organización del Ejecutivo. Todo esto con una orientación desreguladora en todos los ámbitos. Desde lo ambiental hasta lo aduanero, pasando por la tributación, la minería, la pesca, los hidrocarburos y toda actividad económica. El centro está en la largamente estudiada reforma laboral. Bajar los costos de la formalización laboral es audaz, deseable y, políticamente, siendo realistas, inviable. Desaparecer la estabilidad laboral no lo logró ni su padre, con niveles de popularidad altísimos y gobernando por decretos ley. La propuesta elaborada por Elmer Cuba puede ser técnicamente brillante, pero absolutamente impopular. Para hacerla popular tendrían que hacer una profunda docencia económica y política. Y si........
