El dilema de la economía, por Rosa María Palacios
Si solo fuera por su propuesta económica, plasmada en un plan de gobierno que cualquiera puede revisar en votoinformado.jne.gob.pe, la propuesta de Juntos por el Perú sería muy fácil de descartar. Roberto Sánchez propone la abolición del capitalismo ("necesitamos una alternativa al capitalismo"); la estatización de todos los recursos naturales ("todos los recursos naturales que se extraen del subsuelo pertenecerán al Estado"); la gestión de todas las empresas ("el Estado reservará para la gestión directa los recursos energéticos, productivos y estratégicos para la viabilidad de la nación peruana: gas, petróleo, agua, bosques, energía, mares, espacio aéreo, puertos") porque vaya uno a saber qué michi entra en la definición de "estratégico" para un estatista; desconocer todos los tratados de libre comercio, que son la plataforma más eficaz para las exportaciones peruanas ("se renegociarán los TLC y otros acuerdos comerciales"); eliminar los artículos 58, 60, 62, 63 y 66 del capítulo económico de la Constitución, es decir, el corazón de la estabilidad económica y seguridad jurídica del país, que tanta prosperidad han generado.
Con Sánchez, adiós a la iniciativa privada libre (artículo 58); no más subsidiariedad del Estado (artículo 60); se acabó la libertad de contratar, para que el Estado modifique contratos entre privados (artículo 62). Sánchez quiere abolir el principio por el cual los recursos naturales son de la nación (de la sociedad peruana) para entregarlos al Estado (en buena cuenta, al gobierno de turno). Quiere espantar la inversión extranjera (indispensable para lograr el círculo virtuoso de la economía: inversión, empleo, consumo, crecimiento, tributación, desarrollo) y desconocer la jurisdicción arbitral internacional. Y esto es solo en las primeras páginas.
El "modelo" de Sánchez parece haber sido escrito por Antauro........
