Elecciones peruanas: el imperio del hígado, por René Gastelumendi
Nos gusta montar el teatro de la civilidad cada cinco años. Invocamos el voto informado, exigimos la lectura de planes de gobierno y organizamos debates que parecen exámenes universitarios. Pero es momento de un sinceramiento brutal: la información en campaña es una farsa, un barniz de civilización que intenta ocultar que la urna no es un espacio de reflexión técnica, sino el epicentro de un grito primitivo que brota de nuestra arquitectura biológica para imponerse sobre la razón. En el Perú, no elegimos un destino común; simplemente imponemos el imperio del hígado.
TAMBIÉN PUEDES VER: EDITORIAL | El próximo voto debe ser un mandato de cambio
TAMBIÉN PUEDES VER: EDITORIAL | El próximo voto debe ser un mandato de cambio
La ciencia ya le puso los clavos al ataúd del votante racional. Durante décadas, el neurocientífico António Damásio ha demostrado que no somos máquinas de pensar que se emocionan, sino máquinas de emocionar que aprendieron a pensar. Su teoría de los marcadores somáticos explica que esa corazonada que sentimos ante un candidato —ese rechazo visceral o esa adhesión ciega— precede a cualquier análisis lógico. Cuando un político lanza un puyazo, una declaración altisonante o un insulto cargado........
