Terruquéame por piedad, yo te lo pido…, por Maritza Espinoza
Lo ocurrido con Alfonso López Chau demuestra, una vez más, que el terruqueo es el mayor favor que la derecha bruta y achorada le puede hacer a un político en campaña electoral. Y no es para menos. Viendo las más recientes encuestas (IEP, CPI y Datum), el ex rector de la UNI ha repuntado tanto que ya se encuentra en el tercer lugar de intención de voto (en algunos casos, empatado con Carlos Álvarez) y todo indica que no es el efecto de su modesta campaña, sino del terruqueo que ha recibido a diestra y siniestra en las últimas semanas.
Cuando comenzó su candidatura, López Chau no llegaba ni al club del uno por ciento, pero hoy debe estar agradeciendo a las once mil vírgenes por el momento en que alguien -a quien nadie recuerda- decidió huaquear su artículo de hace casi cuatro décadas en el que calificaba a Víctor Polay de “luchador social”. Obviamente, la intención de sacar a la luz el artículo era perjudicarlo, pero gracias al estridente alboroto armado por la derecha -sobre todo el fujimorismo y sus alfiles mediáticos-, ha resultado una bendición.
Pero el hecho de que, gracias al terruqueo, un político de izquierda esté a punto de convertirse en el panetón de la segunda vuelta -donde competirá con Keiko Fujimori o Rafael López Aliaga, aún no se sabe- no es ninguna novedad. Ha venido ocurriendo desde el 2011 y........
