La misma historia de siempre
Marianella Ledesma Narváez - Expresidenta del Tribunal Constitucional
¡Otra vez se repite la historia! Grupos políticos que no tienen una alta preferencia electoral son finalistas en la competencia por la administración del Estado. Digo esto porque, en las elecciones presidenciales del 2021, Pedro Castillo obtuvo el 19% frente al 12% de Keiko Fujimori; hoy, en 2026, Roberto Sánchez logra el 12% de la votación nacional y Keiko Fujimori, el 17%; dicho en otras palabras, la candidata Fujimori de hoy es el Castillo del 2021.¿Qué implica esto? La administración del país se viene entregando a personas que no encarnan una representación ciudadana significativa. En el Perú tenemos 27 millones de electores. Me pregunto: ¿qué representan los 2 millones de votos que obtuvo Sánchez sobre los 27 millones de electores? ¿Qué representan los 2 millones 800 votos que obtuvo Fujimori sobre el universo de los 27 millones? Definitivamente, ambos tienen un grado mínimo de aceptación electoral, que se reproduce incluso desde las elecciones del 2021; sin embargo, uno de estos dos candidatos, Fujimori o Sánchez, se disputará la administración del Estado.No se trata de candidatos que tienen una amplia aceptación en el electorado; todo lo contrario: su aceptación es bastante reducida, pero las actuales reglas electorales habilitan que votaciones débiles permitan pasar a la segunda fase y competir como gigantes por la administración del Estado. Este sistema debe ser reformado para no crear ídolos de barro y para que el ejercicio de la presidencia de la República sea una real expresión de la voluntad ciudadana.Se anuncia entre los dos finalistas de la segunda vuelta que hay un empate técnico; cada grupo tiene un 50% de preferencia, en el que concurren otras variables en la apreciación del elector. El candidato que gane gobernará........
