Rotos
En 2018, Carmen tomó una de las decisiones más difíciles de su vida. Rompió por completo el vínculo con su familia. No fue un acto impulsivo ni una declaración de rebeldía, ya tenía 28 años y era una mujer madura. Fue la conclusión dolorosa de una infancia en la que nunca recordó sentirse realmente segura dentro de su propia casa. Pero no sintió el alivio que tantas veces rumió para su dolor.
Sintió culpa. Sintió que estaba traicionando a quienes le habían enseñado que la familia se perdona siempre, que los problemas se quedan entre las paredes del hogar........
