El rugido que sube del abismo, por Jorge Bruce
Quienes realmente amañaron las elecciones fueron los integrantes del Pacto Congresal. Hicieron todo lo que estaba en su poder para engendrar una fragmentación que hiciera poco menos que imposible contar con unas cuantas candidaturas representativas de las distintas corrientes ideológicas del país. Calcularon que de esta manera tenían todo bajo control. Cuando advirtieron que eso no estaba ocurriendo, pese a sus manipulaciones de las reglas del juego, ya era tarde. Fue entonces cuando comenzaron a gritar fraude. En otras palabras, como el pastorcito mentiroso de la fábula: “¡Que viene el lobo!”.
El asunto es que el lobo siempre estuvo ahí, agazapado. La fractura, el abismo social de Jorge Basadre, era más hondo que nunca. Lo que Carlos Iván Degregori denominó los hondos y mortales desencuentros. Los años perdidos por la irresponsabilidad del Gobierno congresal, de un lado, y la lista asombrosa de presidentes que caían, uno tras otro, agravaron lo que ya era una situación insostenible. Pedro Castillo, en un arrebato desesperado, intentó dar el golpe más idiota del que se tenga memoria. Pero lo que pocos, desde la Lima desconectada de la realidad, previeron es que su popularidad fue en aumento gracias a la prisión. Como lo saben los integrantes del hoy irrelevante y casi extinto Partido Aprista Peruano, la cárcel es un arma de doble filo. Acarrea sufrimiento, pero premia con el........
