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Amar el daño, por Jorge Bruce

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31.07.2026

Un régimen que recompensa a Jerí, Arriola o Cerrón, mientras persigue a periodistas -condecorados y reconocidos internacionalmente- como Gustavo Gorriti, no está tan solo haciendo una apología del sinsentido: está enviando un mensaje a la nación. Ese mensaje anuncia que, si bien ya estábamos en el reino del absurdo, la tendencia se va a amplificar ahora que tienen casi todos los poderes. No es una comunicación difícil de descifrar. Para mis amigos todo, para mis enemigos la ley. Con una atingencia no menor: amigos son quienes apoyan sin chistar cualquier atropello a los derechos esenciales de las personas, como permitir que se ejecute en las calles a cincuenta personas, sin que esto acarree consecuencia alguna.

 Enemigos, sobra decirlo, son quienes manifiestan la urgencia de permanecer en un Estado respetuoso de las leyes peruanas y los tratados internacionales. Por eso es que esas condecoraciones grotescas a personajes acusados de violación o sospechosos de actos criminales, pero cercanos al régimen que, de facto, nos gobierna desde hace años, tienen un objetivo claro: desacreditar la ridícula idea de que hay una diferencia entre la verdad y la falsedad. Esto no es una mera cuestión semántica. A fuerza de deslegitimar la frontera que divide lo cierto de lo falso, se va consolidando la idea de que no tiene sentido empeñarse en preocuparse por asuntos que son manejados por las........

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