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Trabajando sí, trabajando y no le pagan:Los trabajadores familiares no remunerados, por Javier Herrera

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15.02.2026

“Duerme, duerme negrito que tu mamá está en el campo trabajando sí, trabajando y no le pagan”. Esta es parte de la letra de la famosa canción del cantante argentino Atahualpa Yupanqui que se aplica muy bien a la situación de buena parte de las mujeres trabajadoras.

Aquí no hablaremos del trabajo forzoso, una de las formas contemporáneas de esclavitud que afecta personas particularmente vulnerables en zonas alejadas y de poco control del estado o en las ciudades en donde muchas mujeres son víctimas de la explotación sexual por parte de mafias organizada. Según el Ministerio de trabajo, en los últimos 5 años se recibieron 400 denuncias de explotación laboral, la punta del iceberg dada la alta tasa de no denuncia. El trabajo no remunerado al cual nos referimos aquí es el que ocurre al interior del hogar. Precisemos que existe dos tipos de trabajo familiar no remunerado.

El invisible, que atañe a las tareas domésticas (cocina, cuidado de menores y de adultos mayores, limpieza de la vivienda, etc.) no reconocido por la sociedad y que, cuando está desigualmente distribuido, impacta negativamente sobre la inserción profesional y desarrollo personal de las mujeres. Las brechas en la carga doméstica entre hombres y mujeres son abismales. En 2024, según la encuesta de uso del tiempo (ENUT) del INEI, las mujeres dedican 5.07 horas semanales al trabajo doméstico mientras que los hombres tan solo 2.09 horas. En su Cuenta Satélite del Trabajo Doméstico de 2016, el INEI estima que el trabajo doméstico de las mujeres contribuye al 14.1% del PBI total de la economía y el de los hombres en 6.3%.

El trabajo doméstico no remunerado visible ocurre cuando el miembro del hogar desempeña una actividad económica, de producción de bienes y servicios en el negocio familiar o dirigido por otro familiar, dentro o........

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