El destino final de la incertidumbre, por César Azabache Caracciolo
La incertidumbre sobre la forma que tendrá la presidencia que viene trasciende al estrés acumulado en estos últimos días. Trasciende además al resultado de las elecciones.
No tengo dudas sobre la forma que ha tenido la mayoría en el Congreso que se va, dispuesta como ha estado a sostener hasta el último momento esa rapacidad antiinstitucional que la ha definido. A cierta distancia, la composición del Congreso que viene ha movido sus propios márgenes en el tramo final de la campaña presidencial: Obras se aproximó a JP; Jorge Nieto, líder de BG, mantuvo la distancia que había anunciado con las dos candidaturas, aunque la izquierda ha asignado a esa distancia el valor de una traición. Puede llegar a formarse un Congreso a tres bandas. Pero esa es todavía solo una posibilidad.
La presencia central del fujimorismo en la escena hace mucho dejó de constituir una novedad. Tras 15 años de competencia electoral continua, esa permanencia es la señal que muestra la consolidación de una organización que, nos guste o no, está fuertemente instalada en el tejido social local, con una identidad propia y diferenciada. Se trata de un colectivo que nunca tuvo apego por el marco institucional nacido de la transición del 2000. La transición, de hecho, lo excluyó deliberadamente de sus acuerdos fundacionales. La firma de Alberto Fujimori, retirada del texto constitucional en noviembre de 2001 y repuesta en marzo de 2025, equivale en los hechos a una bandera........
