Donde dije ayuda digo fraude
Cuando en 1990 Manuel Fraga se conformó con presidir Galicia, se apresuró a completar la ingeniería electoral iniciada por Fernández Albor, quien por conveniencia del PP reformó la ley vigente elevando el número de diputados de 71 a 75 en el Parlamento de Galicia. Siguiendo esa dinámica, en 1992, el patrón, ya en la Xunta, consideró que para obtener escaños los partidos deberían alcanzar el 5% y no el 3% en cada circunscripción, contra lo pactado antes de 1981. La maniobra cerró las puertas a todos los partidos minoritarios habidos y por haber. Acto seguido agudizó la mirada hacia el voto del exterior prestando especial atención a los residentes en Argentina, tradicionalmente ensalzada como la quinta provincia gallega. Ante esta ingeniería electoral no hubo grandes discrepancias por parte del PSdeG y fue aceptada con resignación por el BNG. De fondo, a la ciudadanía nos pareció de justicia prestar atención a los hermanos........
