Hablar es un placer
El verano tiene muchos momentos para compartir lo que nuestra voz dice. Hablamos más y hasta dejamos dicho de forma más sincera lo que somos y cómo lo reflejamos.
Mi libro “Hablar es un placer”, presentado en mayo hace de las suyas este agosto y camina a la segunda edición que veremos en setiembre. Es en este tiempo vacacional cuando el método creado se pone a prueba de verdad. Y lo es cuando “Hablar es un placer” deja de ser frase de taller y se convierte en manual de supervivencia en terrazas, aeropuertos y sobremesas largas. El veraneo pone en marcha la tertulia y con ella la mejor manera de comprobar cómo emitimos palabras y gestos en nuestra comunicación.
En invierno vendemos con datos y en verano conectamos con chancletas, medio desnudos y bronceados en una cafetería. Y ahí es donde se ve quien habla bien y quien solo habla mucho.
Mi método tiene tres patas todo el año, y son las patas de una silla que conecta, emociona y ofrece brevedad calculada; pero esa síntesis no impide el sentimiento, o más aun,........
