La tiranía del tuteo
Hay una epidemia silenciosa que no aparece en los telediarios ni preocupa a los ministerios, pero que a mí me cabrea bastante: el tuteo obligatorio y esa manía contemporánea de llamar “chicos” a quienes ya consultan más el reumatólogo que el calendario de festivales. Da igual que uno se dirija a un jubilado con bastón ortopédico, que ya no compra crema solar, sino antiinflatorios, o a una señora que combatió tres crisis económicas, dos guerras domésticas y una prótesis de cadera.
No ayuda que ahora las cafeterías modernas son lugares con mesas de madera reciclada, bombillas desnudas colgando del techo y cartas escrita en pizarras, donde ya no se sirve café con leche, sino “flat white”, “cold brew” o capuchino con leche de avena ecológica y espuma. Suena jazz escandinavo de fondo, las tartas llevan semillas y el........
