La influencia pierde credibilidad
Durante años, los influencers parecieron destinados a convertirse en los nuevos protagonistas de la comunicación. Desde sus casas, hablaban de viajes, enseñaban sus compras y compartían hasta los detalles más insignificantes de su existencia. Cualquiera podía convertirse en comunicador y aquello parecía una verdadera revolución democrática. El problema surge cuando el público empieza a percibir que detrás de esa cercanía hay una maquinaria publicitaria cuidadosamente construida.
Según la última edición de Navegantes en la Red, de AIMC, un 56,4% de los encuestados sigue a algún influencer, youtuber o streamer. Pero al mismo tiempo, un 69,8% considera que el abuso de la publicidad encubierta merma su credibilidad.
Otros elementos alimentan una cierta desafección. Los inventos y exageraciones de las historias para conseguir........
