Con chanclas para todo
Los que sostienen que el verano saca lo mejor de nosotros, o bien no se enteran, o viven en algún lugar remoto, porque la experiencia cotidiana parece demostrar exactamente lo contrario. El verano a menudo pone a prueba la educación y la paciencia de muchos.
Durante el resto del año la rutina actúa como una eficaz capa de barniz. Hay horarios, menos aglomeraciones y una cierta disciplina que mantiene a raya nuestros impulsos. Pero llegan julio y agosto, suben las temperaturas y desaparecen los filtros. Basta una cola para comprar un helado, una terraza abarrotada o un atasco en dirección a la playa para descubrir quién aprendió aquello de convivir y quién decidió saltarse esa clase.
Oscar Wilde escribió: “Puedo resistirlo todo, excepto la tentación”. Y debe de haber pocas tentaciones más irresistibles para algunos que la de pensar que........
