La trampa del modelo
Cada semana abro el correo y tengo uno nuevo. Un laboratorio ha sacado un modelo de inteligencia artificial más rápido, más barato, más listo. A los diez días vuelve a ocurrir. La industria se ha metido en una carrera vertiginosa y los titulares corren con ella: récords, comparativas, voces encendidas proclamando que este sí es el modelo que lo cambia todo. Hasta el siguiente.
Quien me conoce sabe que esa carrera me apasiona, profesionalmente y personalmente. Pero, si me pongo el gorro del directivo que intenta decidir dónde va a invertir su empresa los próximos tres años, cada vez tengo más claro algo incómodo: esa carrera, precisamente, es lo que menos debería importarle. De hecho, preocuparse por ella es, para la mayoría de empresas, una trampa.
Me explico. Elegir modelo en 2026 se parece cada vez más a elegir compañía eléctrica en 1995. Todos encienden la misma bombilla. El suministro es importante (sin él no hay fábrica), pero dejó de ser un factor estratégico hace mucho. Lo que decidía quién........
