Un café muy amargo
Suelo hacer caso al maestro Hemingway. Insistía él en que el periodista y el escritor deben bucear en el lado oscuro del mundo. Rescatar personajes inquietantes. Escribir sobre los islotes de resistencia al orden establecido. Caminar y hacer recorridos espectrales sobre las calles más malditas. Se reía el escritor americano: “No te olvides de beber con frecuencia un sorbo de muy amargo café”.
Pero te cuento. Quizás, hermano lector, lo recuerdes. Hace unas semanas escribí sobre él. Un fulano que había puesto anuncios en las calles con su dirección y solo una frase: “Se hacen trabajos sucios”. Se trata de un buscavidas, ex legionario, no sé bien de dónde es, pero mis conexiones dicen que es un tipo duro y que pisó cuadriláteros de boxeo.
Pues bien, al fulano me lo he vuelto a encontrar en un garito de los vinos. Mira tú, para sorpresa mía, me saludó........
