La puerta del verano
Hace calor, como en la canción más cansina de Los Rodríguez, la calle es una pasarela de la Cibeles Fashion Week, y ya hay diez fiestas gastronómicas al día. Las puertas del verano están a punto de ceder a la presión de la masa enfervorizada, hambrienta de sol, playa, y chiringuito. Ahora tendrás bodas a diario, los amigos empezarán a quemar criollos en cualquier parrilla regada con vino barato, y todos los conductores estarán susceptibles, irritados, y con tendencia a tocarte el pito, que siempre pienso que si se apretaran con tanta precisión e intensidad el cerebro el tráfico de la ciudad sería mucho más fluido.
Y hablando de fluidos, ya se despachan cañas como si hubiera empezado el Mundial. Que están las terrazas de los bares repletas de historias por contar, no hay donde poner un huevo, ni mucho menos los dos, y las noches se nos vuelven ahora demasiado jóvenes. La alegría es imperativa, nadie quiere ya escuchar malditos dramas, y las parejas bailan sin tocar el suelo, como en aquella canción de Los Ronaldos, Sabor salado.
Es tiempo de amores y deseos, de las odiosas primeras borracheras de los estudiantes, y de........
