La guerra sucia
Como era de esperar, Leire no era un habitante solitario de la cloaca. Había toda una comuna de fontantería entre Ferraz y Moncloa a la sombra. La cloaca, enterrada bajo la ciudad, se emplea comúnmente para transportar aguas residuales. Está conectada a la red de alcantarillado y pensada para conducir su hediondo contenido hacia un punto de vertido, o una depuradora. En su interior encontramos residuos, lodos, gases, y la habitan por lo general ratas, cucarachas, gusanos y larvas. Visto así, por su increíble precisión, es demasiado tentador emplear el ya famoso término “cloaca” para referirse al tinglado que montó Pedro Sánchez para embarrar el terreno de juego judicial de sus allegados. Pero a medida que vamos conociendo detalles de esas actividades, “cloaca” me resulta algo demasiado abstracto, incluso benévolo, que a fin de cuentas lo que hacían los hombres de Leire no es precisamente una función higiénica sino lo contrario: redirigir los lodos hacia la zona limpia del alcantarillado, y hacer........
