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Fiestas sin alcohol

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02.07.2026

Hablaba la otra noche con unos amigos cuarentones de la crisis de las fiestas y el ocio nocturno de la periferia, de las afueras, de los pequeños pueblos que rodean a las grandes ciudades. Es un sentimiento subjetivo, cierto, pero lo que no es subjetivo es la cantidad de zonas de copas que hemos visto desaparecer en los alrededores de las ciudades, así como las rutas de brindis entre pueblos cercanos, que ya no existen, que a los más jóvenes les suenan como películas de ciencia ficción. Solo hay una razón para el final de tanta diversión, de tantas noches tan variadas, de tantas oportunidades de fiestas y conciertos, a menudo en ambientes diferentes a los de la gran ciudad, que siempre es saludable abrirse un poco al exterior. Solo hay una razón y se llama “controles de alcoholemia”.

Quizá el mayor problema de la DGT es que no hay manera de convencernos de que la sangría diaria que ejecutan entre controles y radares traicioneros está destinada a proteger nuestra seguridad"

Ya sé que el asunto es delicado. No pretendo abrir el melón de si deben hacerse más o menos, ni discutir las vidas que, imagino, habrá salvado esta estrategia de ocultarse cada noche de verano en las rotondas que unen dos zonas de copas.........

© La Región