El turismo es una bendición para España
Crece en España la guerra contra el turismo. Es el último fetiche sexual de la izquierda posmoderna. No sé cómo se las arreglan, pero siempre terminan encontrando la manera de derribar aquello con lo que alguien gana dinero, lo que no deja de ser un homenaje a sus inicios, que al fin y al cabo el robo institucionalizado del socialismo nació de un inmenso rencor, si es que no de la más insana envidia. Cuando el calentamiento global, la culpa es de la economía, es decir, del capitalismo; cuando el feminismo, la culpa es del patriarcado, los techos de cristal, y del hábitat empresarial en que respiramos, y ahora cuando el turismo, lo que molesta no es que sea masivo, sino que es próspero.
La misma izquierda que no ha movido un dedo para denunciar la invasión migratoria que está patrocinando este Gobierno criminal, pone ahora el grito en el cielo por los turistas. Les molestan los visitantes de fuera, pero solo si son blanquitos –o rojitos, según la hora del día-, entran legalmente, y traen la cartera llena para dejarse los cuartos en su alojamiento, en su entorno, en las tiendas........
