Una paja demasiado cara
Descubrí que no podía ser padre gracias a un acto de onanismo poco apetecible y de precio dilatado. Sin dilatación no habría historia.
Ante lo inútil de los intentos sexuales de manera tradicional, aunque calendarizados ajustándose cada episodio a una hora y día específicos, no era de suma inteligencia que algo excepcional estaba aconteciendo.
Impotencia de no poseer el control de cada hecho.
Solicité una cita en una clínica especializada en la calle Nuestra Señora de la Saínza, una avenida sin sauces pero con nombre casi de milagro bíblico. Algo que, sin ser yo creyente de prodigios inexplicables ni nada de eso, alimentó un poco mi fe en las casualidades........
