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El camping suavila

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04.07.2026

Existe algo dogmático detrás de algunos nombres. No podría explicar sino como varias generaciones llamaron élleliner al eyeliner sin que nadie se atreviese a corregir aquel acto de españolización casi ingenuo. Ilegítimo, casi indebido. Haciendo siempre hincapié en la tilde sobre la primera E, pues estaba mi abuela -que entre inglés y francés escogió no escoger- convencida de que élle era la tercera persona del singular del presente de indicativo.

Élle o fillo da Maruja, élle liner.

El verbo ser, un arma con cometido letal.

Fue mi abuela también la que decidió llamar a su perro El Maifren. Porque, bajo un razonamiento con margen mínimo para rebatir el argumento, no se le ocurría un nombre mejor para un animal de compañía que llamarle........

© La Región