El retorno triunfal de Puigdemont y el presidente que sostiene
Pero cómo tienen el cinismo orgánico de afirmar que la amnistía pone fin al conflicto catalán y establece la normalidad en las relaciones del Estado con Cataluña? ¿Cómo toman por idiotas al conjunto de los españoles, al tiempo que los dirigentes de Junts, que celebran su victoria, afirman que, tras este éxito, la siguiente fase es lograr la independencia? Repiten el viejo argumento de acusar al PP de haber sido el causante del conflicto al “judicializar” lo que incluso Sánchez calificara de “delito de rebelión” (para luego retirar el de sedición del Código Penal). Todavía hace nada, Sánchez, la Montero, Marlaska, Illa y otros insistían en que no habría nunca amnistía porque no cabía en la Constitución.
La amnistía fue y sigue siendo el pago de un trato impuesto por Puigdemont a Sánchez a cambio de los votos indispensables para que pudiera seguir en la Moncloa. Evocar en perspectiva todo el proceso de este vodevil comienza cuando Sánchez decía que, como era jefe del fiscal, él presentaría a Puigdemont ante el juez. ¡Y cuando dijera que, por sus principios, nunca permitiría que la gobernación del Estado dependiera de los independentistas! O aquello de que era contrario a que un político indulte a otro, que era el principio 8 -luego retirado- del Código Ético del PSOE.
En el libro que prestigiosos juristas........
