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El cedro de la alameda del Concello

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11.03.2026

Hay que quererse mucho. Quererse mucho y plantar árboles, que del malquerer vienen todos nuestros derrumbes como especie. No hace falta buscar muy lejos las razones del descarrile de esta civilización porque están aquí mismo. La separación del hombre con la tierra es el mayor de los problemas. Ése es el pecado original y no morder ninguna fruta ni seguir el consejo de ninguna serpiente (que son, además, seres magníficos y antiguos de quienes deberíamos aprender). El cielo ya está en la tierra y es esta tierra la que hay que cuidar. Alejarnos de la vida, envenenar las aguas, asesinar a los seres sensibles con los que compartimos planeta es nuestro verdadero apocalipsis. Por eso hay que ajardinarse, darse amor, cuidarnos como se cuidan las flores y los parterres suntuosos.

Mientras tanto, son pocos los árboles que aún podemos contemplar en la ladera para que nos devuelvan con su presencia alguna certeza, una posibilidad

Una humanidad buena........

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