La autoayuda es un producto cultural
Después de la pandemia del 2020, la venta de libros de autoayuda aumentó en un 500 por ciento. La crisis de salud mental de aquellos años fue de tal magnitud que la búsqueda de ayuda se generalizó. La falta de recursos de los estados para atender la salud mental ha incidido también en este fenómeno de ventas de la autoayuda. En lugar de la confesión cristiana, la vigilancia de los pensamientos ya no está en función de su bondad o maldad, sino de si son positivos o negativos.
La felicidad depende de eso, nos dice la autoayuda, como si las condiciones materiales de la realidad no contaran para nada. La voluntad para cambiar es el único factor que hace la diferencia, así que si alguien sufre, no es feliz o está insatisfecho con su vida, la responsabilidad recae totalmente sobre el sujeto. Ni las condiciones económicas, ni la precarización del trabajo, ni la descomposición social de un país caben en esta propuesta voluntarista. Hay que decir que incluso algunos terapeutas, responsabilizan a sus pacientes de su apego por el sufrimiento. Todo esto surge de una idea del yo como entidad consciente, responsable, todo voluntad, dejando a un lado al inconsciente, pero también el papel que los otros juegan en la vida.
En 2016, la doctora en........
