Ceuta no se vende
Ceuta era ese lugar luminoso al que, con un poco de suerte, una niña gaditana podía llegar a ir de excursión con su familia en ferry, en los años 80 y 90. Una ciudad abierta, hermana, ejemplo de convivencia multicultural y solidaria, llena de comercios y bazares desde donde la gente se traía a su casa, bastante más baratos, los últimos modelos de televisiones o equipos de música. Era y es Ceuta esa ciudad tan querida que duele demasiado verla okupada por una masa humana que, de la noche a la mañana, la ha colapsado sine die. Y todo, por culpa de la gestión desastrosa de este Gobierno central que, más de un mes después del intento de invasión marroquí, sigue........
