La serpiente no tiene la culpa
La serpiente tiene mala fama desde el Génesis. Le hemos cargado la caída del paraíso, la traición y el veneno. Decimos “es una víbora” de la vecina que chismea y “criaste cuervos” del hijo ingrato. Pero hay una injusticia en todo esto: la serpiente nunca nos engañó. Desde el primer día supimos lo que era. Muerde porque es serpiente, y no hay en ella ni hipocresía ni traición. Lo que de verdad debería asustarnos es la persona que durante años parece paloma y un día, sin aviso, nos clava los colmillos. Todos conocemos a alguien así. El compañero amable que firmó contra nosotros. La amiga generosa que repartió nuestros secretos como caramelos en una fiesta. El jefe que sonreía en las reuniones mientras preparaba el despido. Y la pregunta........
