De la muerte del T-MEC al purgatorio de 10 años
El acuerdo comercial de América del Norte murió desde que Donald Trump ordenó a su secretario de Comercio, Howard Lutnick, activar el capítulo 232 de la Ley de Expansión Comercial para establecer aranceles a todo el mundo y en particular a sus socios canadienses y mexicanos por razones de “seguridad nacional”, que no son otros que sus políticas de reindustrialización, el enfrentar la creciente competencia de China en industrias clave y frenar el tráfico de drogas de los cárteles definidos como “narcoterroristas”.
Al “patear el bote” de este miércoles hasta el próximo 20 de julio, la administración estadounidense ha enviado a sus pares el mensaje de que no se renovará por 16 años el acuerdo comercial, que será a 10 años y que al Gobierno de Claudia Sheinbaum y de Mark Carney —a sus sucesores— les esperan negociaciones anuales sobre esas grandes líneas de “seguridad nacional”.
Ello no significa que el comercio trilateral cesará de un día para otro (actualmente las exportaciones mexicanas a Estados Unidos crecen a tasa anual 25% y las canadienses en casi 17% con niveles récord, pese a los aranceles) ni que se desmantele de un chasquido de dedos la integración fabril y cadenas de suministro que se desarrolló desde hace 30 años: de acuerdo a The National Association of Manufacturers, que encabeza Jay Timmons, 71% de las importaciones........
