Los fuegos de todos
Siento que se quema mi tierra y me estremezco. La misma tierra que visité, en la que viví o de la que formé parte y que ya, seguramente, no veré recuperada. Nunca sé si estos incendios de los veranos de toda mi vida –cada vez más inextinguibles– son el resultado de la ira y los intereses de algunos, de la desidia de otros o del olvido de aquellos a quienes les correspondería hacer planes durante el año para combatirlos. Supongo que, además del clima enloquecido e inclemente, todos somos un poco culpables. Unos por pensar que lo suyo no se puede quemar y apartar........
