menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Política tribal

16 0
23.05.2026

Cuando Charles Darwin publicó “El origen de las especies” en 1859, no solo transformó la biología, sino que situó la teoría de la evolución en el centro del debate intelectual de su tiempo. Las preguntas surgieron de inmediato: ¿tenemos un origen divino o animal? ¿La moral proviene de un mandato celestial o de la selección natural? ¿Debe el Estado proteger a los más débiles o dejar que sobreviva el más apto? Darwin cambió para siempre nuestra manera de entender el lugar del ser humano en el universo. Sin embargo, durante décadas quedó abierta una gran incógnita: ¿cómo evolucionó la humanidad en los últimos miles de años?

Durante mucho tiempo, la mayoría de los biólogos evolutivos sostuvo que la evolución humana se había detenido hace decenas de miles de años. El paleontólogo S.J. Gould, por ejemplo, afirmaba que la cultura y la civilización se habían construido con el mismo cuerpo y cerebro de hace 40,000 o 50,000 años. Quienes cuestionaban esa idea solían ser acusados de racismo. Existía el temor de que estudiar la evolución reciente revelara conclusiones incómodas.

Un estudio de Akbari et al., publicado en abril de 2026 en Nature, desacredita esa idea. Los autores analizaron 15,836 genomas antiguos de Eurasia occidental y concluyeron que, desde el inicio de la agricultura hace unos 10,000 años hasta tiempos históricos recientes, la selección natural siguió actuando de forma intensa y sostenida. No solo afectó rasgos visibles, como el color de la piel o la capacidad para digerir ciertos alimentos, sino también procesos más profundos, como la respuesta inmune, el metabolismo y,........

© La Razón