A dos mil años de aquel Jueves
Lo llamamos Jueves Santo. Pero estamos viviendo entre desgarradoras guerras que poca santidad entrañan. Y aquellos «santos lugares» que recordamos estos días, no escapan de ellas. Hoy hablamos mas de drones y misiles que producen muerte y destrucción, que de aquel amor fraterno que sonaba a mensaje de despedida, en una cena entre amigos comprometidos que llamamos discípulos.
No obstante, a pesar de todo, el mensaje sigue vivo, cuando resalto una noticia muy significativa para mí: «Vuelven las procesiones de Semana Santa a San Sebastián».
Porque en aquel País Vasco, el de los mastodónticos seminarios de los que brotó la asesina semilla de ETA, no solo se mató, chantajeó y obligó a muchos de sus hijos a huir, sino que también se intentaron borrar todas las raíces hispanas de su ser como pueblo. No querían ser la Sevilla, la Córdoba, ni siquiera la Valladolid o la Palencia en Semana Santa. En 1970 el obispo Jacinto Argaya las prohibió entre aplausos aberzales, al mismo tiempo en otros se negaban a celebrar funerales, por las víctimas de aquellos asesinos. Hoy, aunque persista la misma cultura abertzale, blanqueada por sucios pactos políticos, parte de la sociedad donostiarra se ha rebelado. Algunas tradiciones que se remontan al siglo XVI y las........
