«Guerras raras»
Como en medicina, las guerras mutan. Y normalmente mutan a peor. Los conflictos se precipitan como las enfermedades raras: un viernes 27 de febrero, LA RAZÓN anunciaba en portada: «Irán y EE.UU. viven en Ginebra la reunión más seria hasta ahora»; un día después estallaba la guerra. Diagnóstico imposible como en medicina, cuando se entremezclan religiones, enriquecimientos de uranio, terrorismo, comercio mundial, petróleo.
No es que la guerra de estos días necesitase una declaración específica. Ya estaba anunciada desde junio de 2025. Porque para Israel siguen sin cicatrizar las heridas del 7 de octubre. Y mientras el régimen de Irán alimente a los movimientos terroristas que buscan borrarla del mapa, habrá guerras. Descabezada temporalmente Hamás, sigue activa Hizbulá, especialmente presente en el sur del Líbano. No ha dudado ahora Israel en atacarles, junto a Irán, su mentor, arrastrando a su especial aliado, los Estados Unidos.
¿Qué condiciones hacen de esta guerra una especie rara? Aun con los mismos síntomas de destrucción y muerte de todas las guerras, analizo algunas especiales características, sin dejar de pensar en España.
1. Protagonismo de políticos y no de mandos militares en activo,........
