«Guerras raras»
Como en medicina, las guerras mutan. Y normalmente mutan a peor. Los conflictos se precipitan como las enfermedades raras: un viernes 27 de febrero, LA RAZÓN anunciaba en portada: «Irán y EE.UU. viven en Ginebra la reunión más seria hasta ahora»; un día después estallaba la guerra. Diagnóstico imposible como en medicina, cuando se entremezclan religiones, enriquecimientos de uranio, terrorismo, comercio mundial, petróleo.
No es que la guerra de estos días necesitase una declaración específica. Ya estaba anunciada desde junio de 2025. Porque para Israel siguen sin cicatrizar las heridas del 7 de octubre. Y mientras el régimen de Irán alimente a los movimientos terroristas que buscan borrarla del mapa, habrá guerras. Descabezada temporalmente Hamás, sigue activa Hizbulá, especialmente presente en el sur del Líbano. No ha dudado ahora Israel en atacarles, junto a Irán, su mentor, arrastrando a su especial aliado, los Estados Unidos.
¿Qué condiciones hacen de esta guerra una especie rara? Aun con los mismos síntomas de destrucción y muerte de todas las guerras, analizo algunas especiales características, sin dejar de pensar en España.
1. Protagonismo de políticos y no de mandos militares en activo, tanto en EE.UU. como en Israel y Europa, particularmente en España, e incluso Irán. Quienes nos presentan la guerra son políticos: Trump, Macron, Sánchez, Robles, Netanyahu, Marco Rubio o un irascible Scott Bessent.
2. Relacionado con lo anterior, distorsiones manifiestas entre nuestros ministerios de Defensa y Asuntos Exteriores.
3. Puestas en tela de juicio las posibles restricciones al uso operativo de las bases de Rota y Morón. Los acuerdos de instalación de bases extranjeras en territorios nacionales son completísimos. Prevén todas las situaciones posibles y tienen carácter de tratado internacional, ratificado por los Congresos de las partes. Rota y Morón están en la encrucijada que forman el eje norte-sur que une su gran base europea de Ramstein (Alemania) con África, con el eje oeste-este, que desde los propios EE.UU. se adentra en el Mediterráneo pasando por Sigonella (Sicilia). ¿Derribaríamos un avión norteamericano que aterrizase sin un supuesto permiso en Rota?
4. Suníes, el 80% de los musulmanes de la región, y chiíes mayoritarios en Irán y base social de Hizbulá, nos recuerdan las guerras de religión. Una de sus víctimas es El Líbano, precisamente el país en el que, históricamente, han convivido ambas religiones con el cristianismo, en un difícil equilibrio de 18 confesiones. Pero el país de los cedros, con un Presidente de República cristiano maronita, un Jefe de Gobierno suní y un Parlamento presidido por un chií, no ha sabido ejercer soberanía sobre su propio territorio. Y aunque las NN.UU. intenten apoyarle, -España, fuertemente comprometida con este esfuerzo- no lo han conseguido y sufre las consecuencias. Las tropas de paz de NN.UU. ya han sufrido estos días graves consecuencias de esta guerra.
5. No se sabe exactamente el papel en este conflicto de los kurdos de Irán, un 17% de su población, mayoritariamente suní, y su posible relación con los kurdos de Siria, Irak y muy especialmente de Turquía. No olvidan que en la guerra de Siria se sintieron «utilizados y abandonados», cuando hoy se habla otra vez de utilizarlos como «botas sobre el terreno», que, recuerdo, es tres veces España.
6. Guerra submarina. No es tan nueva, porque ya en 1971 en plena guerra de independencia de Bangladesh un submarino pakistaní, hundió a la fragata india «Khukri» y en 1982 el submarino nuclear británico «Conqueror» al crucero argentino «General Belgrano» en las Malvinas, ocasionándole 323 muertes. Lo nuevo es que ahora el hundimiento de la fragata iraní «IRIS Dena» se ha producido en aguas internacionales de Sri Lanka, cuando atacante y atacada venían de realizar un ejercicio conjunto –«Milán»– dirigido por la Armada india.
7. Técnicas avanzadas. En esto, medicina y guerra caminan juntas. El avance en la utilización de drones ha revolucionado el campo de batalla. Y la capacidad demostrada por Irán para llegar a zonas alejadas de su territorio es manifiesta. Lo que no se sabe es si podrá continuarla por mucho tiempo.
8. La crisis del gas y del petróleo puede llevarnos a reconsiderar en España políticas de energía nuclear. Almaraz puede ser la gran beneficiada de este conflicto, a pesar de la terca oposición de nuestra vicepresidenta europea.
9. No tan raras, las circunstancias que libran a las ciudades de EE.UU. de ataques directos. Sus poblaciones desconocen el silbido de las sirenas como bien conocen los habitantes de Tel Aviv, Teherán o Alepo.
10. Tampoco extraños los errores por «fuego amigo», como el de la defensa antiaérea de Kuwait, que derribó el pasado día 2 tres F-15 E norteamericanos, con suerte en este caso para sus seis tripulantes.
Con todo, ¡guerra rara!
Luis Alejandre Sintes,es general (r). Academia de las Ciencias y las Artes militares.
