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¿Lo hará?

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16.04.2026

¿El alcalde electo lo hará? ¿Se animará a retirar a los vendedores que invadieron  calles, plazas, avenidas en la ciudad de  La Paz? Crecieron como una plaga, avanzaron como una marea, se posicionaron y ahora parece imposible liberar las aceras de sus mercaderías. La calle Comercio es una extensión del centro de ventas de la Uyustus, donde hasta hace unos años se concentraban los vendedores de ropa y artículos  provenientes del contrabando.

La avalancha se convirtió en un lodazal que penetró todo el centro histórico, despilfarró construcciones históricas destinadas a mejores fines. Hablamos por ejemplo del antiguo cine Princesa, ahora un enjambre de “puestos” de mal gusto, mezclados con algunos comercios de comida maloliente.

La mancha llegó al Prado paceño y se apoderó del ex Hotel Plaza, lo destruyó, desmanteló e instaló una feria con cientos de emprendimientos que anuncian sus productos con música cumbia o reguetón a todo volumen. Enfrente  también se perdió el hotel Sucre que fue invadido por varios comercios entre comida rápida y otros negocios.

La mancha no deja de infestar ningún lugar. Llegamos a la calle 17 de Obrajes. La feria ha invadido las aceras de subida y bajada, es un mercado donde se ofrece de todo: verduras, ropa entre nueva dudosa y usada sin dudar. Tienda esotérica con sullo en la puerta y el anuncio de poseer encantamientos para  atraer la buena suerte y desterrar cualquier maleficio o mal de ojo.

Y así llegamos a la calle 21 de Calacoto donde a partir de las 5 de la tarde exponen las boutiques callejeras zapatos, carteras, vestidos y chamarras . A los pies de los colgadores sentadas en el piso las vendedoras ofrecen  choclos, papas, verduras y frutas de  la temporada. Quien pasa por allí automáticamente  debe convertirse en equilibrista o corre el riesgo de tropezar en  las bombardeadas aceras  terminando de bruces sobre la ropa tan desfachatadamente expuesta .

¿El nuevo alcalde terminará con esta invasión? ¿o son  intocables como en gestiones pasadas? Es cierto que el crecimiento del comercio informal es economía de sobrevivencia producto  de la falta de trabajo formal.  Pero ¿cuántos de los comerciantes que tienen estos puestos de mercadería chatarra son pobres? Además que el dueño de un puesto es el mismo de otros veinte. Generalmente toda la familia se reparte para vender en distintas zonas, es decir que los gamonales de la Feria 16 de julio de El Alto vende en la Uyustus, en la Comercio, en El Prado, en la 17 de Obrajes y ahora en la 21 de Calacoto.

Si el nuevo alcalde no se ha hipotecado a los vendedores callejeros, a cambio de votos, se notará de inmediato. También será claro si la mancha permanece y se extiende al infinito convirtiendo  toda la ciudad  en un solo mercado volviéndola invivible, poco amigable, asfixiante. ¿Lo hará?


© La Razón