Neochavismo trumpista
Nada de lo ocurrido en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro puede entenderse sin una paradoja incómoda: el dictador cayó, pero el régimen quedó intacto. Gobierno y oposición compiten hoy por complacer a Donald Trump, convencidos de que ponerse de tapete para ganar su favor es la única moneda que vale.
La escena roza lo grotesco: María Corina Machado entregando su Premio Nobel de la Paz al inquilino de la Casa Blanca y Delcy Rodríguez, la presidenta encargada, abriendo las puertas a Washington para mantenerse en el poder. Trump sonríe mientras los venezolanos siguen viviendo con miedo.
La discusión pública se ha concentrado en lo simbólico, como el Nobel, las fotos, las frases trilladas o las reuniones con la CIA, pero ha dejado fuera lo esencial: la caída de Maduro no significó la caída del chavismo como régimen. Significó, más bien, su mutación. Estados Unidos decidió doblegar a........
