Bombardeados, pero la represión sigue en Irán
Una de las ideas más engañosas sobre la guerra es pensar que lo suspende todo en la vida de un país. Desde lejos, los bombardeos parecen capaces de borrar la política interna, paralizar al Estado y convertir a cualquier gobierno en simple rehén del caos. Pero no suele ocurrir así. Los países siguen siendo lo que eran, incluso cuando les caen misiles encima.
Y en los regímenes autoritarios eso significa algo muy concreto: aunque haya guerra afuera, el aparato de control debe seguir funcionando adentro. Irán está mostrando justamente eso.
Mientras Estados Unidos e Israel golpean su territorio, la República Islámica no ha dejado de hacer lo que más le importa: vigilar, castigar y sembrar miedo entre los suyos.
En enero, Irán vivió las protestas más graves en décadas. La crisis económica, el derrumbe de........
