147 años sin mar
Cada 23 de marzo, Bolivia recuerda la pérdida de su condición marítima. La fecha se repite con la solemnidad de lo incuestionable y, con ella, una narrativa que ha terminado por instalarse no sólo en los discursos oficiales, sino también en la forma en que el país percibe el tema.
Ese recuerdo es legítimo. Lo que merece revisión es la manera en que el país lo ha asumido.
Le invitamos a leer también: El viraje estratégico de Estados Unidos
Desde hace casi siglo y medio, el tema marítimo ha sido reducido a una versión simplificada de nuestra historia, sostenida por discursos que, aunque encendidos, duran menos que una salva de cohetes. Se lo invoca con intensidad, pero carece de continuidad. Se lo presenta como causa nacional, aunque nunca haya existido una estrategia nacional coherente y sostenida en el tiempo.
Más que una política marítima, Bolivia ha construido una narrativa marítima que, con los años, ha terminado ocupando el lugar que debió tener una política de Estado.
En ese proceso, la historia ha sido contada de manera selectiva. Hay hechos que se subrayan y otros que se silencian. El relato se........
