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La guerra de un anciano con prisa, Trump, sin planes claros

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03.03.2026

Nathan Mayer Rothschild (1777-1836), fundador del banco británico que lleva su nombre y el hombre más rico del mundo en su época, sería el padre putativo de una sentencia legendaria -y repetida cuando llega la ocasión- en las bolsas de valores: «Compra al sonido de los cañones, vende al sonido de las trompetas», aunque también hay otra versión: «Se compra cuando suenan los cañones y se vende cuando suenan los violines». Los estudios académicos más serios sobre el personaje no han hallado rastro textual de la frase, pero sí de su espíritu. De hecho, Rothschild financió y se enriqueció con las guerras napoleónicas. Los mercados de todo el mundo reaccionaron ayer con bajadas a la guerra de Trump en Irán y sus primeras consecuencias. Al mismo tiempo, los precios del petróleo y del gas se disparaban, pero eso es algo que hasta el asesor más incapaz del inquilino de la Casa Blanca tenía claro desde que se disparó el primer misil que acabó con el sanguinario dictador Alí Jamenei (1939-2026), responsable directo de decenas de miles de muertos en su largo mandato.

Trump «es un anciano con prisa», apunta The Economist, «que hace historia, sin apreciar las lecciones trágicas de la historia». Tampoco está claro que haya medido las consecuencias. «No tiene un plan realista para el futuro de Irán y no ha aprendido de lo ocurrido en Irak y en Afganistán» tras las intervenciones y retiradas de Estados Unidos en esos países, escribía ayer Gideon Rachman, autor de La era de los líderes autoritarios (Crítica), en el Financial Times. Pocos lamentarán la desaparición de Jamenei, salvo los más cercanos, los -bastantes- que viven de la corrupción del régimen iraní y los jefes de la Guardia Revolucionaria, que manejan fondos enormes. Sin embargo, el día después en Irán está lejos de estar despejado. Yair Lapid, jefe de la oposición israelí a Netanyahu, cree que «los iraníes deben encontrar su propio Mandela (1918-2013) o Walesa» y nada indica que estén ahí y menos que Trump sepa quiénes son. Por otra parte, la historia dice que desde la II Guerra Mundial, las guerras, grandes atentados o convulsiones provocaron caídas importantes de las bolsas de forma inmediata, y que en el plazo de uno a tres años se recuperaron con beneficios. El promedio en el índice S&P 500 de las consecuencias de 30 grandes crisis fue del 1% en el mes siguiente y una revalorización del 19% en tres años. Lo dijera o no, quizá sea cierto -hasta ahora- lo de los cañones y las trompetas atribuido a Rothschild.


© La Razón