El primer año del tercer siglo
El Bicentenario, hace un año, nos encontró con la cabeza puesta en otra parte, en las filas de combustible, el precio de los alimentos y la incertidumbre de cada semana. La cifra redonda pasó casi de largo, sin la celebración que dos siglos de vida republicana merecían. Ese aniversario nos llegó en un mal momento.
Con todo, el tercer siglo empieza este mes, en un año sin efeméride propia y sin solemnidad. Nos encuentra procesando cambios, adaptándonos a ciertos ajustes y aguardando otros urgentes; con temas pendientes aún sin resolver, pero con la certeza de que la incertidumbre no nos puede paralizar. Quizás por eso sea el aniversario que más diga sobre nosotros. Los países no se conocen por cómo celebran, sino por lo que hacen al año siguiente, cuando los reflectores se apagan y la vida sigue.
La tarea por delante es distinta a la que nos formó. Bolivia demostró una capacidad extraordinaria para conmoverse, convocarse y levantarse. Lo hizo tras cada crisis y haciendo respetar la decisión de las urnas. Esa fortaleza está probada. Pero la........
