Diferencias, que no rompimientos
Es muy difícil que López Obrador no siga teniendo influencia. Quizá en algunas ocasiones se magnifique, pero tampoco se le puede colocar como el centro de todo, incluso asegurar que es el poder tras el trono.
No hay motivos para menospreciar a la Presidenta. El problema que enfrenta es con quienes se asumen como herederos del obradorismo actuando por la libre sin importar la figura de la Presidenta.
Estos dos años hemos pasado por un proceso paulatino pero efectivo, de ir haciendo a un lado a aquellos que actúan como si todavía tuvieran como su jefe al tabasqueño. Entre que la Presidenta los ha ido aislando y que ellos mismos se la pasan en problemas, aprovechando ese entorno, Claudia Sheinbaum ha ido avanzando, en diversos casos han perdido toda credibilidad en medio del escándalo.
Sobriedad presidencial
Si nos atenemos al pasado de López Obrador no habría manera de pensar que se ha hecho a un lado para no participar en nada que tuviera que ver con el actual gobierno, pero eso no está en su........
