Construir narrativas, inventar algo que no existe
De pronto una mayoría de bolivianos nos convertimos en creadores de historias, en contadores de fábulas, en escritores de ficciones. Sin duda, la realidad es más fuerte, más rica, más inspiradora que las ficciones y sujeta miles de miradas e interpretaciones.
Desde el 17 de agosto de 2026, el día en que se escucharon cuatro disparos dirigidos hacia una mujer y las posteriores connotaciones del mismo, hemos sido partícipe de un tsumani de informaciones y de narrativas para todos los colores y gustos.
El caso Beller-Cerimedo es uno de los que más atención periodística, ciudadana y política ha tenido, principalmente porque de por medio están las denuncias de alto vuelo que se empezaron a difundir y que compromete al gobierno, que, según los expertos, constituye uno de los golpes más certeros a la credibilidad y al ejercicio del poder del actual gobernante, Rodrigo Paz.
En Bolivia lo que menos importa es la verdad. Aunque ésta es arengada fácilmente por el poder político, por la justicia, por el periodismo, por las religiones. “Yo soy la verdad”, decían los reyes franceses. “Yo soy la verdad”, dijo Jesús y luego fue torturado y crucificado.
Cada sector quiere construir su propia verdad y para ello recurren a las narrativas, a los relatos que traten de sustentar o difundir su verdad. Que van desde la........
