La amenaza de la IA y el «destructor» de mundos
Desierto de Nuevo México, 1945. Allí, las mentes más brillantes del mundo, lideradas por Robert Oppenheimer, llevan dos años trabajando sin descanso para alumbrar el arma definitiva que permitirá poner fin a la Segunda Guerra Mundial. El 16 de julio, a las 5:29, Trinity, una bomba de plutonio de 20 kilotones, provoca la primera detonación nuclear de la historia en una zona remota cuyo nombre –otorgado por los españoles en la conquista– no puede ser más evocador: Jornada del Muerto. El resto es historia. Años más tarde, Oppenheimer narraba qué había pasado por su mente en esos instantes: «Ahora me he convertido en la........
