Cruda realidad sobre el sarampión
La inoperancia gubernamental tiene consecuencias —tarde que temprano—, aunque unas pueden ser mucho más delicadas que otras.
Ni bien ganó las elecciones, el anterior presidente de nuestro país comenzó a enarbolar un discurso de que —con él— las cosas se harían diferente y que —entre otras cosas— cortaría de tajo con toda práctica o proceso que llevara a desvío de recursos y actos de corrupción.
Al respecto —quizás como su acto penosamente más emblemático—, una consulta no vinculante hecha al vapor y sin la más mínima rigurosidad logística y metodológica, le bastó para justificar su personalísima decisión —aun sin siquiera haber tomado posesión del cargo— de cancelar la construcción del nuevo aeropuerto internacional en Texcoco —a pesar de lo avanzado del proyecto—, con las lastimosas........
