Torero de leyes, dictador de alcoba
Un gobernante electo se convierte en dictadorzuelo cuando “torea las leyes” de su país, incluso prevarica para tener todo el control, a la vez que, muy gustoso de conocerse, suele “enfaraonarse” en espectáculos públicos; así, también, el maltratador cotidiano, muchas veces elegido como marido, “torea” la ética e incluso la ley formal y la del hogar mediante la manipulación, el miedo y exhibe su masculinidad gracias al sistema -y sus vacíos- que le protege.
Las dinámicas de dominación masculina son nítidas en ambos espacios: en el gobierno de un país y en lo doméstico cotidiano, que incluye el hogar y espacios como la oficina. Ambos ámbitos se constituyen en el “ruedo de la testosterona” donde, incluso, la vulneración de la ley forma parte de esa necesidad de demostrar, con arrogancia taurina, virilidad y poder.
Pongamos el ejemplo de un gobierno al que se le había considerado pusilánime e incapaz y, de pronto, cuenta con el apoyo de otro gobierno más fuerte que dice protegerle, ahí sí que, entonces, se pavonea con su traje de luces, da pases de pecho, violenta la Constitución y la soberanía del........
