Nuestra ciudad y arquitectura frente al canon hegemónico
La historia de la ciudad y su arquitectura ha sido, en gran medida, la historia de una imposición. Durante siglos, las visiones eurocéntricas dictaron cómo debían verse los edificios y cómo debían vivir las sociedades en las ciudades. Hoy, la descolonización de estos pensamientos brota, no como un rechazo antojadizo, sino como una necesidad vital, de persistencia cultural.
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Figuras europeas del siglo XX como Le Corbusier, y de este siglo como Patrick Schumacher, son ahora cuestionadas por visiones del sur global. Sin embargo, e incomprensiblemente, en nuestro medio los gremios demoran en tomar esos desafíos.La arquitectura de la modernidad eurocentrista se asentó en el mito de la universalidad. Le Corbusier intentó estandarizar una idea del espacio proponiendo la «máquina de habitar» para París, Chandigard, o Buenos Aires.
Esta visión, innovadora en su momento, ignoró sistemáticamente preexistencias ambientales, culturales y materiales de las geografías del sur. En la actualidad, esa pretensión hegemónica, se ha reeditado en el Parametricismo defendido por el alemán Schumacher. Si bien se presenta como una vanguardia tecnológica, el pensamiento del socio de Zaha Hadid opera desde una tabula rasa digital que prioriza la eficiencia formal y el mercado global sobre cualquier cultura. Schumacher, que no considera arquitectura lo que se edifica en el sur global, ignora las culturas preexistentes como muchos arquitectos/estrellas.
Frente a esos excesos, la arquitecta ghanesa/escocesa Lesley Lokko proyecta otra visión: la arquitectura no solo es apilar ladrillos es, ante todo, la construcción de identidad y poder social. En la Bienal de Venecia 2023, su curaduría llamada Laboratorio del Futuro ubicó a África en el centro argumentando que las soluciones a los problemas globales (migración, recursos, equidad) se están gestando desde el sur global. Lokko propone descolonizar y descarbonizar las sociedades y el territorio con la capacidad de las comunidades locales.
En otro frente y desde la India, Rahul Mehrotra aporta una herramienta crítica para desmontar la hegemonía urbana: la distinción entre la Ciudad Estática y la Ciudad Kinética. La primera, construida en acero y hormigón, diseñada como Le Corbusier y siguiendo las leyes de la planificación occidental. La segunda, es una entidad temporal e informal, algo que conocemos de sobra en nuestra ciudad. Mehrotra sostiene que imponer modelos urbanos, estáticamente occidentales, en ciudades como Bombay o La Paz es un acto de violencia epistémica. La descolonización urbana, según Mehrotra, implica aceptar nuestra informalidad y temporalidad no como fallos del sistema sino como estrategias de resiliencia propias de culturas periféricas.
Y en este debate hay una tercera vía: la hibridación de Homi K. Bhabha. En el encuentro entre el norte y el sur se hibridan nuevas arquitecturas y urbanismos sin caer en el eurocentrismo ni volviendo a un pasado ancestral y mítico como plantean los esencialistas andinos. ¿Lograremos concebir esos espacios intersticiales en nuestra arquitectura y urbanismo?
(*) Carlos Villagómez es arquitecto
