El dilema de los recortes
El Estado no puede fundarse exclusivamente en la coacción. En algún punto de su crecimiento puede que le convenga reducir un gasto que teóricamente debería ser capaz de aumentar sin límite. Ese es el dilema: ¿cuándo llega a ese punto y qué gasto ha de recortar?
A partir de que el gasto legitima el poder, y la recaudación lo deslegitima –por eso los Estados vocean el primero y disfrazan la segunda–, cabe determinar así ese punto de interrupción de su crecimiento: el Estado aumenta su gasto hasta que la rentabilidad política del último euro gastado resulte inferior al coste........
