El aguamanil
Hubo un tiempo no lejano en que en las casas de los pueblos no había agua corriente ni cuarto de baño. La gente hacía sus necesidades en la cuadra, en el orinal o donde apretaba la necesidad, y se lavaba las manos y la cara en la palangana, también llamada jofaina. Tampoco se conocía el cepillo de dientes. Al llegar a la escuela, los niños desfilábamos delante del maestro y, después de darle los buenos días, teníamos que mostrarle las manos para comprobar que estaban limpias. Eran de aplicación en pleno siglo XX las recomendaciones de Fray Luis de León a las mujeres, en el siglo XVI: «Tiendan las manos, y........
